Proyecto Arraigo, la revolución positiva del mundo rural

(Artículo publicado en REVISTA PASANDO PÁGINA FEBRERO 2020)

Hace unos meses aterrizó en la Sierra Norte de Madrid Proyecto Arraigo, iniciado en la provincia de Soria hace 3 años. Su objetivo es contribuir a una repoblación sostenible del mundo rural y disminuir el desequilibrio poblacional urbano – rural. Para conseguirlo, Arraigo trabaja en varios sentidos. Por un lado, acompaña a personas, familias y emprendedores, con ilusión por realizar un cambio de vida y con un proyecto que les permite realizar dicho cambio, mientras contribuyen a aportar valor al territorio; por otro, Arraigo lleva a cabo una enorme labor de sensibilización con la población rural en aspectos como la confianza en los nuevos pobladores y la necesidad de aflorar vivienda para poder acogerles; por último, alinea el perfil de las personas en función de sus necesidades e intereses con las características de los pueblos en los que está presente. En todo este proceso el papel de los ayuntamientos es clave.

Proyecto Arraigo surge como consecuencia de una promesa personal que su fundador, Enrique Martínez, se hizo a si mismo durante un viaje junto a su familia por los pueblos de Soria; su compromiso, contribuir al desarrollo de la España “vacía” y rural. Desde entonces más de 50 familias han cambiado la ciudad por un pequeño pueblo de Soria o de la Sierra Norte de Madrid de la mano de Arraigo.

Las personas que se han instalado o están a punto de hacerlo en la Sierra Norte tienen perfiles muy diferentes pero todas ellas comparten la ilusión de vivir en un pueblo al que quieren contribuir con lo que son y lo que saben. Todas ellas, denominadas “urbanitas” por Arraigo, suponen un activo esencial para muchas poblaciones que necesitan savia nueva; personas que aportan, entre otras cosas, una mirada más fresca del mundo rural que destila posibilidad y sensación de oportunidad; y es esta mirada esperanzadora, justamente, una de las claves para solventar la profunda y gravísima problemática de la despoblación. En España, como en otros países de nuestro entorno, son muchas las zonas despobladas  y altamente envejecidas y muchísimos los pueblos en riesgo de extinción, con lo que ello conlleva a nivel de pérdida de riqueza y biodiversidad en todos los sentidos – medioambiental, social, cultural, económico-. La solución pasa, sin duda, por cambiar la perspectiva de “escasez” sobre el mundo rural por otra que permita poner en valor las posibilidades que los pueblos y los territorios rurales pueden ofrecer a las personas, que son abundantes.

 

Vanessa y Diana, dos amigas que han tomado la decisión juntas y se han venido a vivir a dos casitas adosadas e independientes. Ellas dejan la ciudad huyendo del estrés. Dicen que no les gusta vivir entre tanta gente, ir como una más, aplastada en el metro por cientos de personas y respirar contaminación a todas horas; volver a casa casi de noche y sentir que se la vida pasa sin disfrutarla. Vanessa informática de profesión, tiene la posibilidad de teletrabajar prácticamente toda la semana y Diana guía turística, pasa dos semanas al mes en el extranjero y dos semanas, a partir de ahora, en la Sierra Norte. Vanessa se ha ofrecido para dar clases de informática y Diana de inglés a sus nuevos vecinos.

Alejandro y su familia- mujer y dos hijos-. Ambos peluqueros con un local en el centro de Madrid al que tardan una eternidad en llegar cada mañana desde su domicilio en algún municipio del sur de Madrid. Dicen abandonar  la ciudad por el caos social, la ausencia de valores y falta de educación. Buscan una gran familia en un entorno sano y vivo donde criar a dos hijos. Vienen con la idea de crear un proyecto de peluquería itinerante por los pueblos más pequeños de la Sierra Norte. Tienen tan claro el cambio al mundo rural que han optado, directamente, por comprar una vivienda.

 

Ellos, como una amplia mayoría de las casi 1.500 personas que han contactado con Arraigo para que les apoye en el cambio de vida  que desean, son de Madrid, sin embargo llegan inscripciones de personas de muchas partes de España. En cada región la motivación para el cambio varía. Así como en Madrid las causas están más vinculadas al estrés y al exceso de contaminación, los “urbanitas” de otras regiones expresan motivos más ligados a la falta de oportunidades laborales, la inseguridad ciudadana o la tensión lingüística.

 

Parece que lo rural empieza a estar de moda, quizás porque la despoblación lleva un tiempo en boca de los políticos, también urbanos, y/o porque la vida en las ciudades empieza a ser un problema para muchos. La realidad es que existe una oportunidad única para fijar población en un mundo rural que, aunque débil, continúa siendo el lugar de reconexión por excelencia, el bastión de los recursos naturales que garantizan nuestra supervivencia y el refugio de valores esenciales para una vida plena como son el respeto y la solidaridad. Las oportunidades que nos brinda, cada vez en mayor medida, la tecnología y la innovación, eliminan muchas de las barreras que han existido tradicionalmente para el desarrollo personal y profesional de sus pobladores y del mundo rural en general.

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